Muerte en Hospital del Callao expone falta de protocolos de atención para pacientes en trastornos mentales

La denuncia de una lectora que hizo mediante la plataforma de la iniciativa Haz tu parte, enfrentemos juntos la pandemia, dio origen a este informe de Convoca.pe que revela una situación que las autoridades sanitarias del país no habían tomado en cuenta en sus disposiciones: cómo atender y tratar a contagiados con COVID-19 que a su vez padezcan de alguna enfermedad mental. Voceros del Ministerio de Salud indicaron a este medio digital que en Lima se han reportado 59 casos positivos y 2 muertes por el nuevo coronavirus en centros de salud mental dependientes de la entidad ministerial, hasta la fecha.

Luego de diez días de haber sido internado en el Hospital Alberto Barton, ubicado en el CallaoRemigio Hidalgo Ramírez* falleció por COVID-19 en el Día del Trabajador, el 1 de mayo último. A sus 74 años, padecía demencia senil, además de asma bronquial e hipertensión, condiciones que lo convertían en parte de la población de riesgo mortal por la pandemia.

El caso de Remigio Hidalgo, extrabajador de la minera Shougang, deja en evidencia la falta de protocolos en los centros hospitalarios del país para el tratamiento de pacientes con trastornos mentales contagiados con el nuevo coronavirus, según se desprende de la versión de su hija Lisset Hidalgo y de la confirmación realizada por parte de representantes del Ministerio de Salud (Minsa) ante consultas de Convoca.pe.

Este informe tiene su origen en un mensaje que Lisset Hidalgo envió a ‘Haz tu parte, enfrentemos juntos la pandemia‘ para denunciar que su padre no recibió la atención debida en el mencionado hospital del Callao, región colindante a Lima, al no haberse tomado en cuenta su demencia senil cuando fue ingresado como paciente con COVID-19 y en los días en que permaneció internado.

La hija de Remigio Hidalgo, quien fue dirigente del Sindicato de Trabajadores Mineros de la minera Shougang, comentó que desde 2017 su padre empezó a presentar síntomas de asma e hipertensión y también severas afecciones mentales, las cuales fueron diagnosticadas como demencia senil, que además de afectar la memoria, le causaba ansiedad, depresión e incluso episodios de comportamiento inapropiado e intolerancia.

Lisset Hidalgo (36 años) afirmó que el 20 de abril pasado al notar que su padre presentaba problemas respiratorios lo llevaron desde su casa en el asentamiento humano Márquez, en el Callao, hasta el Hospital Alberto Barton Thompson para una evaluación de su salud y ser clasificado según la necesidad de la urgencia de atención.

En diálogo con Convoca.pe, añadió que el personal del hospital no permitió que su madre acompañara a su esposo para ayudarlo en el triaje, esto a pesar de que advirtieron a los médicos que tenía problemas de salud mental. Al llegar a la evaluación médica, Remigio Hidalgo se negaba a ser atendido y pedía la presencia de su cónyuge. Los doctores no lograron hacerle las pruebas y le pidieron que volviera a hacer fila. En el segundo intento, ya acompañado por su esposa, el paciente tuvo mayor disposición para pasar por los exámenes.2

Solo en compañía de su esposa, el paciente Remigio Hidalgo mostró disposición para pasar por el triaje. Foto: Familia Hidalgo

De acuerdo con la versión de Lisset Hidalgo, en los resultados de las radiografías realizadas su progenitor los médicos detectaron que tenía neumonía y, por lo tanto, era sospechoso de padecer COVID-19. Luego de hacerle la prueba molecular, lo ubicaron en la zona de tratamiento ambulatorio conectado a un dispensador de oxígeno, pero los problemas continuaban. Los médicos indicaron a la familia que Remigio Hidalgo “no se dejaba atender” y que constantemente se quitaba la bata y el respirador nasal.

Agregó que el 21 de abril, los médicos decidieron “subirlo a piso”, que es como se conoce al área de hospitalización y fue ingresado en la zona COVID-19, ubicada en el tercer piso del complejo hospitalario. Según la hija de Remigio Hidalgo, desde ese día se generó una barrera respecto a la información sobre el estado de salud de su padre. 

En las áreas de hospitalización COVID-19, por protocolo de seguridad sanitaria, los visitantes no pueden tener contacto con sus familiares infectados. Esto también ocurrió con la familia de Lisset Hidalgo, quien ya no pudo tener contacto con su padre como en el área de triaje o atención ambulatoria. El teléfono se convirtió en la única vía para tener novedades sobre la evolución del estado de salud de su padre, a través de los médicos que lo atendían.

Lisset Hidalgo refirió que con el transcurrir de los días, la falta de acceso a la información sobre la salud de su progenitor se fue haciendo más notoria. Según su versión, los médicos solo le decían que la condición de Remigio Hidalgo era “estable”.

Sin embargo, cuatro días después, el 25 de abril, por una persona cercana a la familia se enteró que su padre tenía un estado de salud distinto al que le informaban desde el Hospital Alberto Barton. Sostuvo que algunos amigos en EsSalud le dijeron que Remigio Hidalgo rechazaba los alimentos que el personal del nosocomio le alcanzaba, e incluso no quería tomar los medicamentos. Además, comentó que su padre por su estado de salud mental era asistido por algún familiar para su alimentación.

“No nos decían la verdad. Tuve que sacarles la información, casi entre lágrimas, y me indicaron que mi padre estaba débil y andaba somnoliento”, señaló Lisset Hidalgo. En tal sentido, contó que una doctora la llamó y reconoció que su padre no ingería los alimentos de la dieta blanda. 

Añadió que al conocer esta situación pidió que conectaran a su padre a la sonda nasogástrica para que pudiera alimentarse de esa manera, e incluso compró un celular para que se lo entregaran a él y así poder comunicarse directamente con el fin de mantenerlo en calma y pueda colaborar con los médicos. Pero el hospital no permitió que le alcanzaran el teléfono móvil. 

El 28 de abril, recibió una nueva llamada de la misma doctora del hospital, quien le dijo que el estado de salud de Remigio Hidalgo había desmejorado bastante y que su condición no era favorable, ya que el asma bronquial se le había complicado y su corazón estaba acelerado. En días posteriores, las informaciones que recibían continuaron siendo desalentadoras.

A la 1:15 p.m. del 1 de mayo, la familia Hidalgo recibió la noticia del fallecimiento de Remigio Hidalgo. La madre de Lisset fue la única que pudo ingresar al área de hospitalización. Según relató, la viuda observó que el cuerpo del fallecido estaba muy delgado para los días en los que estuvo internado en el centro hospitalario. “Mi mamá dijo que sus pómulos sobresalían (demacrado), pero mi padre había entrado al hospital con al menos 70 kilos de peso”, manifestó Lisset Hidalgo.

Los familiares de Remigio Hidalgo consideran que por parte del personal del hospital Barton hubo mala atención y descuido en la alimentación del paciente con COVID-19 al no tomar en cuenta el trastorno mental que padecía, situación que influyó en el deterioro de su condición y posterior fallecimiento. Por esta razón, denunciaron una supuesta negligencia médica ante la Defensoría del Asegurado de EsSalud.

Postura de EsSalud 

Sobre esta denuncia, en las oficinas de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de EsSalud indicaron que el Hospital Alberto Barton está bajo la gestión de una Asociación Público Privada, 50% de administración pública pero manejada en realidad por la empresa IBT Group a través de una sociedad operadora. En tal sentido, adujeron que no les correspondía pronunciarse y que la compañía que opera el hospital Barton es la que debería responder por lo sucedido con Remigio Hidalgo.

A través de su área de Imagen, la empresa que administra y opera el hospital Barton, IBT Group señaló que se investiga internamente la queja presentada por la familia Hidalgo y que el resultado será informado a los denunciantes “en los plazos correspondientes”. No precisaron el plazo que tendrá la investigación.

Ante la consulta sobre quiénes fueron los médicos que atendieron al paciente Hidalgo Ramírez, IBT Group alegó que no podían contestar al respecto debido a que esa información es confidencial, pues forma parte de la historia clínica.

La empresa añadió que Remigio Hidalgo era atendido desde el 2015 en el hospital Barton y que al momento de su ingreso al hospital, el 20 de abril, tenían conocimiento de sus antecedentes clínicos entre ellos el relacionado a su salud mental. 

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